Hábitos reparadores
"Todo el mundo tiene algo de su infancia que resuena cada día por su casa.". .. Eso le oí decir a alguien en un podcast en estos dias. En mi caso, una de esas cosas, son los libros. En este momento de mi vida tengo un impulso visceral de deshacerme de todo lo que pueda, así que estoy vaciando closets, cajones, rincones. He sacado y sacado cosas al reciclaje, a fundaciones, a donatones. No soy alguien que acumule. Todos los años, en diciembre, religiosamente, parte de mis rituales son las limpiezas profundas. Pero este año se ve que es otro el impulso. Tengo la necesidad de vaciar mi espacio y mi alma, soltar pesos, quizás, cargar menos. Quisiera enfocar mi tiempo y energía cada vez menos en ocuparme de cuidar y organizar cosas, espacios físicos, y dedicar más tiempo a mi salud, entre otras cosas, a las siestas, a mí. Pero ese impulso, debo confesar, no aplica a los libros. Si lo he hecho en dos o tres oportunidades, donar muchos libros, pero está vez no quiero hacerlo. Creo ...