Jaime Bayly y otros asuntos limeños
Una de las cosas que caracteriza mi vida en Lima es el poco tiempo y dinero que estoy invirtiendo en cuidar mi casa, y en apoyo doméstico. Ahora mismo, por ejemplo, se me acaba de quemar una tortilla de maíz, y me ha pasado con frecuencia. De hecho, la vecina de abajo ha salido a gritar por la ventana más de dos veces porque en mi cocina se carbonizaron el pan, el arroz, y alguna que otra cosa, y queda el patio compartido oliendo a humo. Una visita que recibí en estos días me preguntó qué íbamos a comer si en mi nevera solo había agua y un par de bananos negros. La misma persona observó también que, si no fuera por la hamaca, la casa parecería inhabitada. En su opinión, hay Airbnb mejor decorados y personalizados que este espacio minimalista en el que vivo hoy, y señaló, además, que eso es característico de los migrantes y que puede ser una señal de estar a la defensiva. No le refuté nada, me reí. La verdad es que todo esto responde a una decisión consciente de la que me sie...