Healing begins where resistance ends

Para poder sanarse hay que hacer pausas. Para poder dejar de resistirse,  y entregarse, hay que hacer pausas... Dejar que la vida siga como un remolino que nos come vivos, hacer una pausa, ver cómo el tsunami se lleva al mundo, y no participar de nada, solo ver como todo pasa. 

Pausa, esa es mi nueva meta, entrar en Pausa.

Que levante la mano el que no tenga traumas y vainas que sanar. A algunos nos cuesta más que a otros. A algunos nos toca reunir toda la energía que queda en la existencia para levantarnos algunos días. En esos momentos es muy difícil recordar todo lo que uno ha tratado de aprender en el camino, pero aparecen amigos, frases, canciones, que se convierten en salvavidas, y uno puede volver a sacar la cabeza y respirar. 

Eso me ha pasado varias veces en estos días. Mi hermano me invitó a Cordillera. Pensé que sería un plan ampliado, con mis sobrinos, y de hecho me puse de acuerdo con Tatiana para vernos adentro. Pero la vida quiso que pasara ese fin  de semana sola con mi hermano, cosa que no pasaba hace realmente muchos años. Para mi resultaba incómodo hasta hacer un trayecto en carro con él, evitaba que me llevara a cualquier parte, porque, como saben quienes leen esto, hemos tenido varios problemas y nos distanciamos hace años. Así que para mi fue una sorpresa pasar esos dos días conversando, cantando y riéndome con mi hermano. También lloré varias veces durante los conciertos, no sé si mis hormonas, mi depresión o lo que evocaban las canciones me hacía llorar, pero estar con él fue paradójico y sanador. Me reconcilié con él, sin decirle nada, y creo que eso me ayuda mucho.

El concierto de Fito Paéz creo que es de los momentos más emocionantes que he vivido en estos años (como lo fue el concierto de Aterciopelados). La vibración de tantas personas bajo el aguacero helado en Bogotá fue algo relamente conmovedor. Este hombre cantó y nos removió las tripas a todos. Hace años no oía algunas de sus canciones, y canté hasta quedarme sin voz, contenta y emocionada, porque hacía mucho tenía ganas de vivir lo que implica un concierto, esa energía colectiva dirigida por gente carismatica y talentosa. Fue un fin de semana muy especial. Me llené de una energía distinta, por un momento pude soltar muchas cosas, en medio de la música, las luces y el extasis colectivo tuve incluso epifanias... de las que no me acuerdo hoy. 

Y llegó el lunes, y todo volvió a ser abrumador y pesado. Realmente estoy disfrutando poco mi trabajo y eso me preocupa, pues es la actividad que ocupa el 90% de mivida. Tal vez es por eso mismo que ando con este ánimo tan rayado. Cada día de la semana la sensación solo fue empeorando, hasta sentirme físicamente mal. Llegó nuevamente el fin de semana y descansé muy poco, pero me moví, vi a mi familia, vi a Ángela, vi a Anita y Cande en una situación extraña, pero pasamos un rato juntas y eso siempre me reconforta. 

Me siento obligada a estar donde estoy, y eso no me gusta. Estoy de pelea con mi vida desde hace unos meses y esta es la mejor manera de volverse uno loco. Ángela, que siempre me remueve la cabeza de la mejor manera, me ayuda a ver mis loops mentales y me ayuda a aclarar ideas. Así que tomaré algunos de sus consejos. 

Estaba oyendo un corto de Youtube, ahora oigo a Gabor Maté, y decía: "ask yourself  ¿Where this week did I have trouble saying no? ... " y ahí, en los No, no dichos, está nuestra autenticidad. Interesante reflexión. También decía que no importa la forma en la que regulemos el estrés y la ansiedad. Lo que él dice es que no todos debemos hacer necesariamente yoga y las mismas cosas, pero lo que sí debemos hacer es encontrar lo que nos ayuda a resetear la mente y el cuerpo. Así que ahora, entre las varias listas que quiero comenzar a hacer, unas con Ángela, unas con Glenda, también quiero revisar qué me ayuda a mí a salir de mis estados mentales negativos y a regular una vida laboral extremadamente exigente y no tan satisfactoria. Mi vida no era asi, no se qué la volvió así, pero, encontraré respuestas, y sobre todo, de eso estoy segura, encontraré la salida. 

¡Que todos los Dios@s me acompañen, y gracias!




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