Conversación en la mesa del lado
Hoy decidí cuidarme. Curiosamente los sábado, cuando no tengo que ir a ninguna parte, ni obligaciones de trabajo, mi cuerpo salta de la cama sin dificultad a las 6 am. Me paré, caminé con los perritos, me tomé dos cafés, y leí. Después me fui a desayunar algo rico de lo que tenía antojo, llevé a Capitán para que me acompañara y tomaramos el sol los dos.
Me encontré en la terraza con el ex de una amiga y su nueva novia, él decidió taparse la cara como pa no verme, y su perrita se alteró con Capitán, saltó de la mesa y le tiró el jugo de naranja encima. Sonrió de ladito, apenado.
Me dió risa, pero disimulé.
Me concentré en mi té, mi libro, y el solecito.
Luego, en mi casa, llegó la canasta, la dejé en la cocina y me fui a esperar la cita con mi acupunturista tomándome una agua aromática con plantas de la luna. Todo muy cool, muy zen.
Luego de mi sesión de casi dos horas, en las que no logré conectarme con otra dimensión porque tengo el cuello hecho pedazos del dolor, fui a almorzar a algún lugar en mi barrio, a comer otra vez algo rico. Cuando solté el libro, que está buenísimo!, me puse a oír las conversaciones de las chicas de la mesa del lado.
Dos mujeres, mucho más jóvenes que yo, se quejaban de sus vidas laborales, de tener que ir a la oficina a trabajar con gente tóxica, de no poder quedarse en sus casas cocinando, y leyendo, y trabajando remotamente. Como se podrán imaginar, me sentí identificada y seguí escuchando atentamente. Una de esas chicas se recriminaba porque siente que no ha hecho nada con su vida y se siente terriblemente frustrada en un trabajo en que la explotan y le pagan mal. Su amiga la instaba a renunciar (me sentía oyendo a mis propias amigas) pero esta niña insistía y, decía: "no puedo dejar de trabajar porque necesito la plata. Yo no he hecho nada con mi vida. Todo el mundo tiene casa propia, tiene carro, tiene hijos y yo no he hecho nada con mi vida." Me dieron ganas de pararme a abrazarla y decirle: mija no te des tan duro.
Instead, me puse a escribir está entrada... Las tengo al lado, ya no oigo realmente lo que dicen, porque me puse a pensar.... Y yo, ¿He hecho algo con mi vida?
Yo puedo decir que he tenido muchas vidas...y en varias de ellas he hecho cosas bonitas con mi vida, en esta en particular, creo que me quejo mucho y hago poco.
Sin embargo, siento que sí he hecho algunas cosas importantes para mí, como poder escribir, reflexionar, tener independencia financiera, y poder darme un sábado de lujos. Pero el miedo, el constante miedo a dejar la zona segura me impide dejar mi actual trabajo y salir corriendo por el mundo. Dependo de mis ingresos en un 100%. Afortunadamente tengo un apartamento y algunos ahorros, pero vivo en arriendo y la vida está costosa. Además, y esto lo hablé con una amiga hace muy poco (no diré su nombre) y coincidimos en una angustia existencial, tanto ella, como yo, no tenemos pareja, no tenemos contratos indefinidos, ni familias acaudaladas con negocios en los que podamos eventualmente trabajar. No me las quiero dar de pobrecita, pero ajá, cuando uno siente que no hay al lado alguien que le tire la soga cuando uno está ahogado, la reacción del cuerpo es mantenerse a flote en lo que genera seguridad... Entiendo a mi amiga, y si les molestan mis quejas, entiendan que cada quien resuelve sus rollos a su manera. Cuando uno no tiene claramente en quien apoyarse la reacción del cuerpo es el estado de alerta permanente y eso, mi gente, agota. Lo entiendo hoy, lo entendí en la camilla de la terapia, porque no logré soltar la tensión, y no sé por qué me vino esta imagen a la cabeza, siento que no tengo dónde reposar la cabeza un rato, y el cuello, permanentemente alerta, me está matando de dolor.
Ahora mismo termino de escribir en el apto en el que vivo, en un espacio seguro, tranquilo, bonito, caliente y, con mis perritos, que me he proveído yo, a mí y a ellos. Tal vez tengo que aprender que mi lugar seguro solo soy yo y que siempre, siempre, desde que salí de la casa materna con un rollo de mochilas encima a vivir sola - pa' no tener conflictos con mi mamá - así lo he hecho. Claro, antes estaba mi papá, que sí que lanzaba la cuerda siempre que lo necesitaba. Pero aún ahora lo hace, no sé cómo explicarlo, pero lo hace.
Lo bueno es que poco a poco las cosas se siguen aclarando... El dolor físico es un gran motor para llevar la atención a lo importante, y eso es lo que hizo mi cuello por mí esta semana.
Hoy no me da tanto miedo deshacerme de nada. Como les contaba, en este momento estoy en purga de cosas, lo que en breve se traducirá en cambios más grandes, no me da miedo ya dejar esta versión de mi vida. Hace unos días Vivi me dijo que ella pensaba que esto era lo que yo quería, yo también lo creí Vivi, pero al parecer no era... O nada es... Nada está por fuera al fin y al cabo.
La foto que acompaña ésta entrada la puso mi amiga Carmi en su estado. Ella se está despidiendo de muchas cosas en este tiempo, y ha Sido inspirador para mí observar su proceso.
Ya tengo mi altarcito con las fotos de mis muertos, incluidos mi padre y mi Godzilla, quiénes nunca me dejan, su energía está presente, y me ayudará a encontrar el mejor camino para mí.
Feliz día de todos los santos... Y gracias a todos mis muertos...

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