Diálogo conmigo misma

Desde hace un poco más de dos meses he pensado en varias entradas y no he escrito ninguna. La dinámica con este blog ha sido así: pienso cosas, vienen a mi mente ideas muy concretas y las escribo lo más pronto que puedo. El celular ha Sido de gran ayuda para ello. Casi siempre lo tengo encima y eso me facilita escribir más rápido.

Hoy, acabo de ver un artículo sobre la premio Nobel francesa Annie Ernaux. No he leído ninguno de sus libros. Un amigo leyó hace poco un libro suyo sobre el aborto y lo odio. Yo tengo curiosidad de leerla, y ojalá de hacerlo en francés a ver si no se me ha olvidado, pero lo aplazo y lo aplazo. He leído en español casi todo el año y me resulta descansado hacerlo así. Es mi espacio de relajación y no quiero ponerle otra presión productiva extra a las Miles que ya me imponen el trabajo y mi propio afán de no sé qué!

El artículo menciona que los libros de esta señora son una conversación infinita con ella misma, que reúnen sus conversaciones y reflexiones internas. Eso me hizo pensar en este blog. Creo que el hecho de compartir mis entradas y hacer mis reflexiones más visibles (a las 37 personas que lo leen) me ha frenado un poco de escribir, porque me siento observada y hasta juzgada. Nunca nadie ha dicho nada al respecto, todos los comentarios que recibo son compasivos y amorosos, pero el diálogo conmigo misma se ha vuelto más mental y menos público. Eso, creo, le quita el poder constructivo a este ejercicio. 

Si yo misma me acuerdo que yo escribo para poner en perspectiva mis propios reflexiones y lo que ellas reflejan sobre mi autoestima, mi autopercepción y mi amor propio, tal como el ejercicio terapéutico que me propuso Leonardo hace ya casi 9 años, el blog vuelve a tener sentido.

Finalmente mi auto reflexión de hoy se trata de eso, de hacer la cosas en la vida por y para uno, y nada más, así no más.

Así que enviaré esta versión sin editar y mañana la reviso, sin autocensura Karen y que te importe solo lo que te tiene que importar, Tú!


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