Por ustedes ...

“No dejaremos la exploración, y el fin de toda nuestra exploración será llegar a donde partimos y conocer el lugar por primera vez.” ― T.S. Eliot, Four Quartets

Decidí escribir este post porque esta mañana estaba pensando en los jefes maravillosos que he tenido en la vida. Pensé en María Clara, que con el tiempo se convirtió en amiga, y en cuanto me conmovió que me buscara porque mi silencio la tenía preocupada. Yo, que me siento a ratos como el patito feo, pensé que nadie se acordaba de mí en este mundo, y que nadie iba a extrañar, ni este blog, ni mis noticias... Eso, seguramente, hará que Tatiana insista en que debo tratar la depresión de otra manera que no sean rezos y buena voluntad, cosa que me ha resultado bastante bien, según yo. El texto mismo evidencia la incoherencia de mi reflexión, pero ajá, no quiero volver a sentir ese desasosiego profundo que me causaron los medicamentos para la depresión... Eso, la verdad, no se lo deseo a nadie, ni a la persona que más antipatia me produce en este momento, ni siquiera a ese hijueputa le deseo una vaina tan fea... Hace mucho no me caía mal nadie... Que fea sensación 

En fin, me distraje. Esta mañana, mientras lavaba unos platos, y pensaba en los jefes maravillosos que he tenido en la vida, recibí una llamada, que me conmovió hasta los huesos. Me llamó, desde Tuta, Boyacá, el ser humano más bello con el que yo me he cruzado en el camino laboral, y que fue mi jefe varios años, incluido ese difícil momento que fue la pandemia. Me llamó a contarme que en su charla familiar estaban hablando del equipo de trabajo de ese Programa, y me preguntó cómo estaba yo y cómo estaba mi corazón. Me contó que estaba recordando momentos felices bañados en Chirrinchi que vivimos en La Guajira, en mi hermoso Caribe Colombiano, al cerrar el programa en el que trabajamos varios años. 

Yo tomé una decisión temeraria en el 2023 al rechazar su oferta de trabajo para continuar en la segunda fase del Programa. Mi alma, simplemente, no era capaz de empacarse entre maletas para irme a vivir a Duitama en ese momento. No podía ni pensar en dejar a Bogotá, y opté por quedarme en el lugar en el que aún trabajo. Estando en Lima en el 2023, en una visita por mi actual trabajo, tuve un momento de debilidad y duda por esa decisión. Recuerdo que lo llamé, asustada y le dije: "ya me descartaste? Y me dijo sí, tú lo decidiste. Agradezco esa lección, agradezco ese día, así como agradezco cada día de ese proyecto en el que trabajamos años, y en el que pudimos ver que, efectivamente, la relación con el bosque podía ser distinta. Vimos negocios de campesinos e indígenas prosperar, crecer, mientras también crecieron más de 150 mil palos de diferentes especies de bosque seco que, este pecho, hizo llegar a esas calientes tierras.

No me creerán. Dirán que exagero. Pero no es así. Por eso vivía tan feliz en ese momento... Aunque el relato de la novela personal de ese momento narraba algo tan distinto. Mi trabajo allá  tenía un profundo sentido de realidad, y eso me hacía feliz, me conectaba con algo que me daba sentido. 

Ahora vivo en Lima y estoy en plan de conectarme con la gratitud, que, gracias a lo que Anita me enseña, y en lo que Glenda insiste, es lo que me devuelve a la cordura... Si ves Tats, no solo me saca de esto la sertralina, o la otra vaina. También hay rezos, conjuros, mantras, que me conectan con la cordura, o al menos eso creo, y son menos rápidos, y requieren constantes recordatorios para ser efectivos.

Ahora estaba pensando, acá sentada en este bello patio de un comedor criollo en Lima, en cómo ha Sido bella mi vida, en la gente bella que hace parte de mi vida, en las cosas bonitas.

Vi hace unos días un post de una astróloga que decía que en este momento los de capricornio debíamos pensar en el plan de vida que queríamos porque era el momento para manifestar y tener todo claro, y, a pesar de ser capricornio y que eso de planear se me de tan bien, me dió una especie de ataque de ansiedad y entonces hoy decidí que era el día de agradecer. Así que me vine a un lugar bonito, me comí un ceviche, agradezco por el sol, así quiera decir que el niño nos va a fritar vivos a todos. Hoy no quiero ni puedo pensar en qué será de mi vida en el futuro. He tenido una buena vida, ese es mi balance. Hoy es un lindo día, esa es mi conclusión.

Agradezco por esos jefes que ahora son amigos y que acompañan mi vida en esas causas medio absurdas en las que aún creo.

Este post no tiene mucho sentido pero quiero reactivar la comunicación con cada uno de uds. Este post no tiene ni pues ni cabeza pero tampoco lo tengo yo. Solo quiero conectarme con la gratitud y con las buenas relaciones, las que me enriquecen y quieren hacer parte de mis días. Hoy recibí tres llamadas inesperadas y eso me conmovió, gracias!

Vidas con sentido y vidas carentes se sentido. Qué es una vida con sentido, qué le da sentido a la vida?

Por hoy, estar sentada en este patio oyendo música criolla disfrutando un ceviche y brindando por ustedes. Hace unos años no tenía fuerzas para mudarme ni a la esquina, hoy vivo en otra ciudad , porque mi ser crece y se expande y siempre siempre tengo algo que aprender. Hoy entendí, además, por qué nunca quise tener hijos, esa decisión no fue consciente, pero hoy se manifestó, pero no haré pública esa reflexión. Me la quedo, fue bello entenderlo. Fue una decisión de mi alma. Así es la vida, mágica y enrevesada.

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