Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2024

La belleza de rendirse

Imagen
Hoy, por casualidad, llegué a una historia muy bella en Youtube. La narra una mujer en un idioma que no identifico. Habla, entre otras cosas, de la muerte, y del vacío que deja entre los vivos. En un momento esta mujer dice: " tu paisaje interior ha quedado irrevocablemente cambiado por la muerte ". Y la entiendo perfectamente. La muerte de las personas queridas cambia la estructura del cuerpo y de la mente. No nos quedamos literalmente mancos, pero sí partidos, distintos. Glenda me lo dijo hace años, la vida cambia después de la muerte de alguien que representa tanto en la vida de uno.  Además de las muertes como transición del ser en este plano, hay muchas otras formas de morirse. La vida está llena de cosas a las que debemos morir para renacer y transformarnos: comportamientos, creencias, versiones de uno mismo, historias, personas, trabajos. Y, esas muertes pequeñas, también duelen y cuestan trabajo. Lo he dicho en otras entradas, hay muchas muertes en una sola vida. Y c

Plenitud

Imagen
Plenitud, así se llama el conjunto de edificios donde vivió mi abuela paterna, mi tía Fanny, y los últimos años, mi tía Stella. Esa es la casa que se está cerrando con la reciente muerte de mi tío Roberto. Creo que a todos nos ha dado duro. Hoy mis primas han enviado por el grupo de Whatsapp - que parece ser el espacio que reemplazará nuestros encuentros familiares - una serie de videos de mis tías declamando poesías e historias que he oido desde niña. Hoy llegó una de la que tengo especiales recuerdos de mi tía Fanny, porque siempre la repetía en celebraciones familiares. Se trata de la historia de un comediante quien, vestido de civil, me parece que era un Mimo o un payaso, va en busca de los mejores médicos para tratar su tristeza. Todos le recomiendan que busque a un comediante que lograría sacarlo de ese estado depresivo, sin saber, que le estaban recomendando su propio show. Es una historia bien patética la verdad, con un tono muy dramático, pero que en la voz de mis tías a mi me

Karen

Imagen
Hace poco retomé los ejercicios de terapia, pero esta vez con una nueva persona y desde otro enfoque. Quiero, necesito, reordenar varias cosas de mi vida. Siento la necesidad de revisar mis decisiones y mis prioridades. Siento que me equivoco constantemente con las cosas en las que decido invertir mi tiempo y energía. Me siento incómoda con mi incapacidad de poner límites (para ciertas cosas y con ciertas personas). Me gusta la terapia porque me revuelca más de lo que ya estoy, me ayuda a ordenarme. Siento que es hora de pensar en el propósito de mi vida, o cambiarlo, o al menos comenzar a abrir otras oportunidades. Hace un tiempo escribí una entrada en la que reflexionaba sobre el por qué le entrego la mayor parte de mi tiempo y energía a mi trabajo, por qué me siento presionada a producir, sin parar, llegando al límite de mis fuerzas, comprometiendo mi salud y mi bienestar. Como si mi vida se tratara de una carrera contra el tiempo, para producir, pagar cuentas, y seguir, sin parar,

Domingos

Imagen
Hace unos años le conté a mi papá que yo padecía ese síndrome, horrible, de la angustia de domingo. Él no sabía de qué le estaba hablando, pues, al parecer, nunca le pasó. Desde ese día en adelante, y hasta su muerte, me llamaba los domingos entre las 5 y las 6 p.m. a verificar que estuviera bien. Hay gente que dice que la angustia de domingo está asociada a las cargas del trabajo, a las múltiples tareas pendientes, al estrés que nos genera comenzar una nueva semana haciendo, probablemente, cosas que no nos gustan, que no necesariamente escogeríamos. Hoy me encuentro en Lima, haciendo algo que usualmente no hago, estar en la calle después de las 5 pm un domingo. Dormí una buena parte del día, no tenía mucha energía para moverme. Supongo que es una acumulación de cansancio, tensiones y el achante propio de los duelos. En los últimos seis meses se fueron mi prima Cata y mis tíos Lucia y Roberto. Entre otras despedidas no menos significativas. Decidí salir porque tenía hambre y ganas de c

Los despechos y las despedidas

Imagen
Estoy cansada. Comienzo a sentir el efecto de no haber tenido vacaciones en mucho tiempo, y me pesan los ojos, me duele la espalda y me siento baja de energía y poco productiva. La vida es una montaña rusa de emociones, y a pesar de que la balanza se va cada vez más a lo positivo, es imposible negar que llegan días más difíciles que otros.  El nombre de esta entrada no se refiere solo a los despechos amorosos, la vida está llena de momentos y situaciones en las que se nos enreda el caminado a causa de las expectativas. Cuando las ponemos en nuestras parejas, en nuestros trabajos, nuestras familias, estas son las que nos llevan a los despechos. Son muy peligrosas, ponemos en juego demasiado cuando le damos a una situación o a una persona el poder de influir en nuestro estado de ánimo. Es peligroso, y además injusto. Con uno y con los demás. Nadie tiene por qué cargar el fardo de nuestra alegría o nuestra tristeza, esa responsabilidad es intransferible. Hoy se murió mi Tío Roberto Langto